Visitas guiadas a la Real Maestranza de Sevilla

Recorridos guiados que pasan por la plaza de toros de Sevilla

El nombre completo de este coso taurino es el de Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Se trata de una de las plazas de toros más antiguas de España. En este mismo lugar situado en las cercanías del Guadalquivir, conocido como monte del Baratillo, ya hubo antaño otra plaza de toros, aunque cuadrada.

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Pero en el año 1749, se decide construir un nuevo ruedo circular con el graderío de madera. Aun así, pocos años después, en 1761, finalmente se comienza la construcción definitiva ya en materiales más duraderos.

No obstante, nada hacía prever que aquella construcción iba a durar más de 100 años. Porque a las dificultades propias de la obra, se sumó que en 1786,el rey Carlos III prohibió las corridas de toros en España, lo que supuso un parón en las obras, cuando realmente solo estaba construido un tercio de la plaza, entre lo cual se encontraba su zona más monumental: la Puerta del Príncipe.

Habría que esperar hasta el año 1881 para que la Plaza de Toros de la Maestranza estuviera completamente construida y con un aspecto muy similar al actual, si bien se han hecho diversas remodelaciones, para que hoy en día alcance una capacidad cercana a los 13.000 espectadores.

Arquitectónicamente el edificio se puede calificar como de neobarroco, y en él destacan elementos como la citada Puerta del Príncipe, su particular colorido a base cal y amarillo que recuerda a la arena del ruedo. Y en el interior llaman la atención el Palco Real y el de la Diputación, así como la galería corrida de arcos que recorre todo el anillo superior del graderío.

Visualmente puede parecer que la Maestranza tiene una planta circular, pero se trata de una ilusión óptica, ya que en realidad es ligeramente ovalada. Algo lógico si se piensa en los muchos años que duró su construcción.

No obstante, la Maestranza es el templo del toreo por antonomasia, algo que se refuerza con la presencia en su interior del Museo Taurino, donde se exponen desde objetos personales de toreros o carteles, hasta obras artísticas inspiradas en la tauromaquia, entre ellas un capote pintado por Picasso.