Visitas guiadas a la Plaza de América

Visitas guiadas y rutas que pasan por la Plaza de América

La Plaza de América forma parte del conjunto del Parque de María Luisa. Concretamente esta plaza se encuentra en el extremo sur del ajardinamiento y es una de sus zonas más monumentales, junto a Plaza de España situada en el lado norte.

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Esta plaza se originó a principios del pasado siglo XX cuando la ciudad comenzó a prepararse para la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929. Fue entonces cuando el arquitecto director de aquel evento, Aníbal González proyectó en esta plaza la construcción de los edificios que la rodean. Estas construcciones son el Museo de Artes y Costumbres Populares, el Museo Arqueológico y el Pabellón Real.

Cada uno de ellos, el arquitecto lo construyó en un estilo artístico diferente: neomudéjar, neorrenacentista y neogótico, respectivamente, lo cual le da su peculiar y ecléctico aspecto a la plaza. Todo su entorno queda cerrada por tres de sus lados por esos edificios. Mientras que en el cuarto lateral de la plaza, el occidental, se encuentra la Glorieta de las Palomas. Su nombre se debe a las muchas palomas que allí acuden, e incluso popularmente, toda la Plaza de América es conocida como Plaza de las Palomas.

El tamaño de esta plaza permite que en ella se integren otras glorietas como la de Cervantes, toda ella decorada con azulejos cerámicos inspirados en las célebres obras de este escritor. Y enfrente se halla la Glorieta de Rodríguez Marín. Aquí se puede ver una fuente decorada con el retrato de este poeta, abogado y estudioso de la obra de Cervantes.

Ocupando el espacio central de la Plaza de América se eleva una fuente monumental y un largo jardín que separa los actuales museos de Artes y Costumbres y el Arqueológico. En definitiva, todo el conjunto posee un valor artístico y paisajístico indudable. De hecho, en principio cuando se proyectó y construyó se destinó únicamente a albergar los eventos de las Exposición de 1929, a cuya conclusión los pabellones serían derruidos. Sin embargo, al ver el resultado final, se decidió mantenerlos en pie y acondicionarlos para nuevos usos culturales, como están en la actualidad.