Visitas guiadas a Granada desde Sevilla

El principal reclamo para visitar Granada es conocer el Palacio de la Alhambra, posiblemente la mayor joya del patrimonio histórico de España. Este palacio se comenzó a construir en el siglo XIII para albergar la residencia de los reyes nazaríes, pero con el paso de los siglos, la construcción fue creciendo hasta convertirse en una pequeña ciudad dentro de Granada.

[URIS id=20309]

La visita al palacio está muy demandada, por lo que lo ideal es reservar las visitas guiadas con antelación. El recorrido por su interior muestra sus rincones más esplendorosos. Se descubren sus lugares más emblemáticos como el Patio de los Leones, las salas del Palacio de Mexuar, el torreón de Comares o las estancias que construyeron posteriormente los cristianos como el Palacio de Carlos V. Todo esto entre infinidad de patios, salas, torres y murallas que forman un conjunto único.

Además, anexos a la Alhambra están los Jardines del Generalife, todo un derroche de naturaleza y agua que ha inspirado a artistas de las más variadas procedencias y disciplinas artísticas. Y por otra parte, desde El Generalife se contemplan unas espectaculares vistas de las cumbres de Sierra Nevada, las más altas de la Península Ibérica.

No obstante, Granada tiene más atractivos. Los hay tan monumentales como la Capilla Real en el centro de la población. Allí se guardan los sarcófagos de los Reyes Católicos, de la reina Juan la Loca y de Felipe el Hermoso. Junto a la Capilla Real está la Catedral de Granada. Un gran edificio renacentista que en su interior alberga un impresionante repertorio de esculturas, pinturas y retablos de distintas épocas, y siempre realizados por artistas de primera línea del arte español y andaluz.

Estos son los grandes hitos monumentales de Granada, pero el mayor encanto de la ciudad consiste en pasear por el centro recorriendo lugares tan carismáticos como el Paseo de los Tristes a orillas del río Darro o acercarse hasta las colinas donde están los barrios del Albaicín y el Sacromonte.

Sea en el centro o en los barrios, otro de los reclamos granadinos es entrar a sus bares y restaurantes para degustar la gastronomía local, especialmente sus tapas y los vinos andaluces. Toda una tradición. Y otra tradición que uno no se puede perder es disfrutar del cante y el baile flamenco. Para ello, la ciudad cuenta con numerosos tablaos donde se programan actuaciones de los artistas más reconocidos de este género mundialmente conocido.