Visitar la ciudad de Córdoba desde Sevilla

Córdoba es conocida como la ciudad califal, dada la presencia durante siglos de los musulmanes en esta urbe, que primero fundaron un emirato y posteriormente un esplendoroso califato. A ellos se debe el principal monumento cordobés, su famosa Mezquita, que hoy en día también es la Catedral de la ciudad.

[URIS id=20281]

La Mezquita-Catedral de Córdoba es una visita imprescindible en la ciudad, ya que en un mismo edificio se ve un magnífico muestrario del arte islámico viendo como evolucionó desde el siglo VIII hasta el siglo XIII. Y a eso hay que añadirle el arte cristiano de la catedral. Por todo ello, este monumento está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Pero aunque la Mezquita es el gran reclamo cordobés, hay otros muchos lugares interesantes. De hecho, la ciudad es mucho más antigua, y uno de los testimonios que lo confirman es el gran Puente Romano que une las dos orillas del río Guadalquivir a su paso por la ciudad.

Otro de los lugares de mayor interés es el Alcázar de los Reyes Cristianos, ordenado construir en el siglo XIV. Una construcción amurallada que en su interior alberga estancias palaciegas y jardines históricos.

En realidad, todo el casco histórico de Córdoba está cargado de encanto, especialmente su barrio más emblemático que es la Judería. Un entramado casi laberíntico de calles estrechas, donde todas las casas están encaladas y adornadas con las flores de numerosas macetas. De hecho, esto es toda una tradición en la ciudad, y los patios de viviendas compiten para ver quién tiene más y mejores flores.

Además por esas calles, aparecen muchas plazas atractivas como la del Cristo de los Faroles o la plaza Conde de Priego donde se encuentra el Monumento al mítico torero Manolete, uno de los cordobeses más insignes. Córdoba es una ciudad muy torera y muy andaluza, y el mejor lugar para comprobarlo es el Museo Julio Romero de Torres, situado en la popular plaza del Potro.

Estos son solo algunos de los encantos de Córdoba, pero la experiencia de un viaje a la ciudad se completa con tranquilos paseos por sus calles. Unos lugares donde no deja de sacarse la cámara de fotos para captar toda la belleza de sus calles. Y durante esos paseos hay que sumergirse en la alegría de la ciudad y entrar a sus bares, para catar los vinos típicos y sobre todo probar su inmenso repertorio de tapas.